El gerente técnico de Abud & Cía. presentó en Fruittrade 2025 los requerimientos esenciales para establecer huertos de kiwi modernos y rentables, destacando el rol de la zonificación, el diseño agronómico y la sanidad como pilares de la competitividad.
Durante la reciente edición de Fruittrade 2025, el gerente técnico de Abud & Cía., Raimundo Cuevas, participó como expositor con la presentación “Requerimientos para el establecimiento de un huerto de kiwi competitivo”, instancia en la que revisó los principales factores que determinan el éxito técnico y productivo de este cultivo en Chile.
En su exposición, abordó las metas que debe perseguir un proyecto moderno, entre ellas alcanzar la plena producción alrededor del quinto o sexto año, con rendimientos promedio de 45 a 50 toneladas por hectárea y fruta homogénea que cumpla con los estándares de calibre, materia seca y dulzor exigidos por el mercado. También destacó que la competitividad del kiwi no depende solo de los volúmenes, sino de la capacidad de sostener la calidad y la consistencia productiva a lo largo del tiempo.
Cuevas profundizó en la selección de la zona y el sitio de plantación, subrayando la relevancia de variables como la amplitud térmica, la profundidad efectiva del suelo y la calidad del agua. Presentó además distintos niveles de potencial productivo según ubicación, señalando que las zonas con mayor equilibrio térmico y buen drenaje generan mejores resultados.
Otro de los ejes de su presentación fue el manejo del riego y el diseño agronómico, donde remarcó la importancia de trabajar con suelos profundos, de textura franca a franco-arenosa, y con sistemas de conducción que permitan una óptima distribución de la luz, como el parrón español, que facilita el control del vigor y la eficiencia del cultivo.
Asimismo, abordó el uso de mallas fotoselectivas y sistemas de control de heladas con agua, tecnologías que están consolidándose como herramientas clave para mejorar las condiciones microclimáticas y reducir daños causados por estrés ambiental o enfermedades.
Finalmente, Cuevas revisó los avances en polinización asistida y manejo sanitario preventivo, especialmente frente a PSA y tizón de botón, destacando que estas prácticas marcan una diferencia significativa entre proyectos tradicionales y huertos tecnificados.
La presentación concluyó reforzando que el kiwi puede ser un cultivo altamente competitivo si se trabaja con precisión técnica desde la plantación, una planificación rigurosa y decisiones basadas en criterios agronómicos sólidos, con la sanidad del huerto como eje central de la sustentabilidad productiva.