El Gerente Técnico de Abud & Cía., Raimundo Cuevas, advierte que diciembre es un mes crítico para el desarrollo del kiwi y que la cosecha de cerezas no debe desviar la atención de manejos fundamentales en el huerto.
Diciembre es un mes decisivo para el desarrollo del kiwi y requiere una atención técnica rigurosa, incluso en un período marcado por la alta demanda operativa que implica la cosecha de cerezas. Así lo señala Raimundo Cuevas, Gerente Técnico de Abud & Cía., quien enfatiza que “la cosecha de cereza no nos puede paralizar”, ya que existen labores críticas que inciden directamente en el crecimiento y calibre final de la fruta.
El primer eje de manejo corresponde al riego, considerado el factor más relevante del mes. Desde el cuajado en adelante, el kiwi entra en su fase de máxima demanda hídrica, momento en que se produce el crecimiento exponencial del fruto. En esta etapa, se recomienda ajustar los coeficientes de cultivo con riegos frecuentes, manteniéndolos entre 1,2 y 1,4, dependiendo de la eficiencia del sistema y el tipo de suelo, con el objetivo de no limitar el potencial productivo.
En segundo lugar, Cuevas destaca la nutrición, particularmente el inicio de aportes importantes de potasio vía riego. Diciembre es una ventana clave para influir en la acumulación de este nutriente esencial, directamente relacionado con el calibre y la calidad de la fruta, por lo que un manejo oportuno resulta determinante para los resultados de la temporada.
El tercer aspecto fundamental es la iluminación del huerto. En este punto, la poda temprana de machos cumple un rol estratégico, ya que permite una mejor entrada de luz, favorece la renovación del material vegetal y asegura llegar al invierno siguiente con estructuras adecuadas. Además, se recomienda evaluar la apertura de ventanas de luz en sectores donde la iluminación sea deficiente, considerando su impacto directo en el crecimiento del fruto.
Finalmente, el manejo de reguladores de crecimiento y bioestimulantes completa las labores prioritarias del mes. La aplicación de fenurón en flor es clave para favorecer el tamaño de la fruta, mientras que el uso de bioestimulantes y productos antiestrés cobra especial relevancia frente a condiciones de estrés abiótico e hídrico, habituales en esta época y consideradas uno de los principales riesgos para un buen desarrollo del kiwi.
Un manejo equilibrado y oportuno durante diciembre permite sentar las bases para una fruta de mayor calibre y mejor condición, reforzando la importancia de no descuidar el kiwi en un mes exigente para la operación agrícola.