El historial del huerto, la condición de la fruta, los análisis técnicos y la coordinación comercial permiten definir qué lotes pueden sostener una guarda más prolongada.
el último episodio de Viernes del Kiwi, donde participaron Raimundo Cuevas, gerente técnico de Abud & Cía., y Raúl González, gerente técnico de Frusan abordó un escenario donde el negocio del kiwi se ha desplazado hacia ventanas comerciales más tardías, la segregación de fruta se vuelve una herramienta fundamental para capturar mejores oportunidades de retorno.
“Cuando necesitamos hacer las cámaras, que hoy día el negocio está más bien tarde que temprano, tomamos la decisión de qué huertos podemos guardar por más tiempo y cuáles no”, explicó González, al referirse a la importancia de conocer en detalle la condición de cada huerto antes de definir programas de guarda.
Para tomar estas decisiones, señaló que se consideran distintos factores, entre ellos el historial del productor, el seguimiento de materia seca y azúcar, el análisis mineralógico de la fruta y herramientas que permiten estimar la presencia de inóculo en cuarteles y campos.
La coordinación entre las áreas técnica, comercial y de poscosecha también resulta clave. Según González, “aquí se unen las dos áreas: el área técnica comercial, donde nosotros informamos lo que hay y cómo viene. Y por otro lado nos informan de qué es lo que quiere el mercado”.
El especialista advirtió además que cosechar fruta demasiado temprano puede afectar directamente la experiencia del consumidor. “Si al final esto es un alimento, se tiene que comer. Y si no se come, no vale”, enfatizó.