En un nuevo episodio de “Viernes del Kiwi”, expertos abordaron las estrategias comerciales y los desafíos productivos de la temporada 2025/26, advirtiendo sobre el impacto que fruta de baja calidad puede generar en el consumo y la imagen país.
“Apelar a la responsabilidad” fue el mensaje central de Álvaro Herreros, gerente comercial de Garcés Fruit, frente a la exportación de kiwis durante enero que no cumplirían parámetros mínimos de calidad. “Porque es la única manera de que el consumidor final se pueda comer un kiwi rico y repita la compra, y ojalá incremente su consumo de kiwi”, enfatizó, advirtiendo que enviar fruta que no madura o presenta problemas cosméticos termina afectando a toda la industria.
El llamado se dio en el marco de un nuevo episodio de Viernes del Kiwi, donde se analizaron estrategias comerciales y manejos clave para una temporada que, si bien muestra alta carga productiva, también enfrenta desafíos relevantes. Herreros explicó que el negocio debe entenderse como “una mesa de cuatro patas”: producción, plantas de embalaje, equipos técnicos de poscosecha y área comercial trabajando de manera sincronizada, con información integrada y alineada a las exigencias de los mercados.
Desde el ámbito técnico, Raimundo Cuevas, gerente técnico de Abud & Cía., señaló que la actual campaña presenta la segunda mayor carga de los últimos seis años, con un potencial de 48 frutos por metro cuadrado, equivalente a cerca de 48 toneladas promedio, una recuperación tras la baja productiva de la temporada anterior. Sin embargo, advirtió que el potencial de calibre es menor respecto a las últimas tres campañas, debido a una significativa reducción en el vuelo de abejas durante la floración.
“La actividad de la abeja es irremplazable”, explicó Cuevas, destacando que la menor polinización impactará en fruta más redonda y con distribución de calibres más ajustada, una condición que no puede corregirse posteriormente con riego ni reguladores de crecimiento. Ante este escenario, el foco estará en manejar el estrés del cultivo para compensar el menor calibre y sostener estándares de calidad.
El episodio también abordó la preocupación por la exportación de fruta raleada o con defectos cosméticos, descrita como una “aberración” por Herreros, que no alcanzará una maduración adecuada y podría deteriorar la imagen del kiwi chileno en destino.
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