Extractos de algas muestran resultados consistentes en la mejora de la resiliencia vegetal y en la optimización de la productividad en dos de las especies frutales más exigentes del país.
En la última edición de la revista Red Agrícola, se aborda el rol creciente de los bioestimulantes derivados de extractos de algas como una herramienta estratégica para la fruticultura chilena, en un contexto agrícola cada vez más desafiante, marcado por temporadas climáticas irregulares y una mayor presión sobre la fisiología de los cultivos.
En especies como cerezos y kiwis, altamente sensibles a episodios de estrés abiótico, estas soluciones han demostrado aportar mayor estabilidad productiva y una mejor respuesta de las plantas frente a condiciones adversas.
La evidencia generada a partir de distintos ensayos y experiencias de campo indica que los compuestos bioactivos presentes en estos bioestimulantes contribuyen a mejorar la resiliencia de los huertos frente a factores como frío, altas temperaturas, radiación y déficit hídrico. Al mismo tiempo, su uso favorece procesos metabólicos clave, ayudando a mantener el equilibrio fisiológico de las plantas en etapas críticas del ciclo fenológico.
Según las investigaciones, este respaldo técnico ha permitido que la aplicación de bioestimulantes deje de ser una práctica experimental para transformarse en una herramienta validada y en constante expansión dentro del manejo agronómico. Su incorporación apunta a optimizar el desempeño productivo de sistemas frutales de alta demanda, aportando valor técnico y contribuyendo a una fruticultura más eficiente y preparada para los desafíos climáticos actuales.
El artículo completo se encuentra disponible en la última edición de la revista Red Agrícola, donde se profundiza en los fundamentos técnicos, resultados observados y proyecciones de estas herramientas en cerezos y kiwis. El contenido puede revisarse en este link.