En una columna publicada por Diario Frutícola, la gerente general de Abud & Cía. analizó el complejo momento que enfrenta la industria cerecera tras la temporada 2025/26 y llamó a tomar decisiones más precisas para resguardar la rentabilidad del negocio.
La temporada 2025/26 dejó una señal de alerta para la industria de la cereza. Así lo plantea Isabel Widmer, gerente general de Abud & Cía., en una columna publicada por Diario Frutícola, donde aborda el complejo escenario que atraviesa el sector en un contexto de fuerte aumento de superficie en producción, mayor diversidad varietal y un mercado que ha comenzado a tratar la cereza como un producto menos exclusivo.
En su análisis, Widmer advierte que este cambio ha tenido un impacto directo en los precios y en la rentabilidad de los productores, especialmente en China, principal destino de la fruta chilena. A su juicio, el escenario actual obliga a repensar el modelo productivo con una mirada más económica y estratégica, dejando atrás la lógica de crecer solo en volumen.
“Es entender que no todos los kilos pagan su costo completo y que el foco debe moverse desde maximizar volumen hacia maximizar margen”, señala Isabel Widmer en su columna, al resumir uno de los principales cambios de enfoque que hoy enfrenta la industria.
La reflexión apunta a que la eficiencia no debe entenderse como un recorte indiscriminado, sino como una forma de producir con mayor criterio económico. En ese marco, plantea la necesidad de ajustar costos, optimizar el uso de mano de obra, insumos, riego y energía, y tomar decisiones agronómicas más finas según la realidad de cada huerto y cada cuartel.
La columna también pone el foco en un riesgo que, según Widmer, hoy se vuelve central para los productores: seguir alcanzando buenos resultados productivos sin lograr rentabilidad. En ese sentido, el desafío no estaría solo en mantener calibre y calidad, sino en asegurar que el negocio siga siendo viable en el largo plazo.
Junto con ello, la gerente general de Abud & Cía. subraya la importancia de avanzar hacia una mayor colaboración entre productores, compartiendo aprendizajes y alineando decisiones con visión de negocio, en un escenario donde la sostenibilidad del rubro dependerá cada vez más de la capacidad de adaptación del sector.
La columna de Isabel Widmer, publicada por Diario Frutícola, abre así una discusión relevante para la industria: cómo producir cerezas con rentabilidad en un mercado que cambió sus reglas y que hoy exige más precisión, más eficiencia y una mirada de largo plazo.