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Aprendizajes 2025: una temporada que obliga a decidir mejor

La experiencia reciente en cerezas y el nuevo escenario de mercado refuerzan la necesidad de una gestión más estratégica, control de costos y diversificación inteligente para sostener la rentabilidad.

La temporada 2025 dejó una señal clara para la fruticultura chilena: producir bien ya no es suficiente. El contexto comercial, la concentración de mercados y la volatilidad de precios exigen una gestión cada vez más precisa y anticipada.

“Este es un año que valida absolutamente que en fruticultura nunca se deja de aprender, por muchos años de experiencia que se tenga. Ninguna temporada es igual a la anterior y la toma de decisiones es cada vez más estratégica, en un escenario donde no hay espacios para errores”, afirma Isabel Widmer, gerente general de Abud & Cía.

La realidad de la cereza evidenció que, aun con huertos productivos y operaciones correctas, el resultado final depende también de la lectura de mercado y de una estructura de costos bien controlada. En ese escenario, la diversificación se consolida como una necesidad estratégica.

El kiwi verde surge como una alternativa atractiva, con demanda más estable y flujos más predecibles. Aprovechar esta oportunidad, sin embargo, requiere disciplina y análisis técnico, identificando campos donde realmente pueda expresar su potencial.