En entrevista con AgroLUN, el gerente técnico de Abud & Cía, Raimundo Cuevas, analizó los principales desafíos de la industria y planteó la necesidad de ajustar la superficie plantada hacia huertos más competitivos.
La industria de la cereza enfrenta un punto de inflexión. Así lo planteó Raimundo Cuevas, gerente técnico de Abud & Cía., en una entrevista publicada por AgroLUN, donde abordó los factores que han presionado los resultados del cultivo, entre ellos la desaceleración económica en China, el adelanto de la cosecha, el retraso del Año Nuevo chino, problemas de calidad y, especialmente, la sobreoferta.
“Todas esas razones inciden, pero la razón fundamental es un exceso de volumen. Ya no es cosa que tengamos que ajustar para abajo el volumen para que suba el precio de un año para otro. El negocio de la cereza cambió y se vienen cuatro o cinco años muy complejos que requerirán un ajuste en superficie”, señaló Cuevas.
En la publicación, el especialista explicó que este ajuste no implica solo arrancar huertos menos competitivos, sino también avanzar hacia un nuevo estándar productivo. Según indicó, los productores deberán evaluar si sus huertos están preparados para enfrentar este escenario, considerando calidad, productividad, costos y capacidad de retorno.
Desde esa mirada, Cuevas planteó que el nuevo estándar de huerto debe combinar fruta de buena calidad con una productividad mínima cercana a las 12 toneladas por hectárea, especialmente en variedades de diciembre, donde la presión de mercado ha sido más evidente.
El análisis también abordó la necesidad de tomar decisiones más drásticas a nivel predial, revisar zonas productivas y definir qué variedades y manejos permiten sostener rentabilidad en un contexto más exigente para la cereza chilena.
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